lunes, 27 de junio de 2011

Jesucristo es Dios

¡Erráis porque ignoráis Las Escrituras y el Poder de Dios!  
¡¡Testigos de Jehová!!

Jesucristo es Dios


Investigando las Sagradas Escrituras, la evidencia de que Jesucristo es Dios, es absoluta. Además entendiendo por Dios, al Único y Verdadero, al Creador y al Padre y al Espíritu Santo.
Esto es lo que queremos mostrar seguidamente, para que todos los que buscan a Dios, y puedan haber sido confundidos, no tengan la menor duda de que Jesucristo es Dios.
Dios habló en otro tiempo (antes de Cristo) por los profetas, y nos reveló que Él vendría para salvar al hombre, y ser entre otras cosas su Pastor.
A continuación, veremos algunos textos que confirman que ese Dios que se reveló en tiempos antiguos, con el nombre de Jehová, (o Yahvé según traducción), es el mismo que se ha revelado en estos postreros días con el nombre y en la persona de Jesucristo. (Hebreos 1: 1-2).

- Miqueas 5: 2 dice:”Y tú, oh Belén Efrata, el demasiado pequeño para llegar a estar entre los miles de Judá, de ti me saldrá aquel que ha de llegar a ser gobernante en Israel, cuyo origen es de tiempos tempranos, desde los días de tiempo indefinido.”

Aquí vemos por un lado que sería el gobernante de Israel, y por otro, que sus días son de tiempos indefinidos, esto es, desde la eternidad; No creado, sino desde siempre. Esto solo puede corresponder por simple lógica a Dios, pero que en ésta profecía se refería claramente a Jesús, quien nacería en Belén.

- En Isaías 7:14 dice:  

La doncella misma realmente llegará a estar encinta, y ella está dando a luz un hijo, y ciertamente le pondrá por nombre Emmanuel

El nombre Enmanuel significa, como todos sabemos, “con nosotros está Dios”; así que ese niño que nació en Belén, era el mismísimo Dios con nosotros (Mateo 1: 23 y Filip. 2: 5-7).

- En Isaías 9: 6, dice:  

Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; y el gobierno principesco vendrá a estar sobre su hombro. Y por nombre se le llamará Maravilloso Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. 

Estos calificativos en singular, por puro sentido común, solo le corresponden al único Dios Verdadero, y se está refiriendo a Jesucristo. ¿A quién si no se le puede llamar Padre si no a Dios? Jesús dijo:  

“No llamen padre de ustedes a nadie sobre la tierra, porque uno solo es su Padre, el Celestial” (Mateo 23: 9).

- En Zacarías 9: 9 dice:  

Ponte muy gozosa, oh hija de Sion. Grita en triunfo, oh hija de Jerusalén. ¡Mira! Tu Rey mismo viene a ti. Es justo, sí, salvado; humilde, y cabalga sobre un animal plenamente desarrollado hijo de un asna.  

En este pasaje, si leemos el contexto, veremos claramente que habla del Rey Jehová. El pueblo de Israel tiene por único Dios y Rey a Jehová.

El Antiguo Testamento, está lleno de textos que lo avalan; por citar algunos:  Sofonías 3: 15;  Zacarías 14: 16; Isaías 44: 6, etc… y a Éste era a quien esperaban.

La profecía de Zacarías 9:9, que apunta claramente al Rey de Israel, esto es, a Jehová, tuvo su cumplimiento en la persona de Jesucristo. Esto lo podemos ver claramente en los Evangelios, por ejemplo, en Marcos 11: 1- 10 y Mateo 21: 1 – 9.

Ya lo dejó Pilatos bien claro en la cruz como testimonio para siempre y para todas las naciones, escribiendo: Jesús Nazareno, REY DE LOS JUDÍOS (Jn 19:14–22).

- En Zacarías 12: 10 dijo Jehová: 

“Y ciertamente derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén el espíritu de favor y súplicas, y ciertamente mirarán a Aquel a quien traspasaron y ciertamente plañirán por él como en el plañir por un único; y habrá una lamentación amarga por él como cuando hay amarga lamentación por el primogénito.”

Seguidamente nos vemos obligados a aclarar lo siguiente:

la traducción que estamos usando del Antiguo Testamento es “la Traducción del Nuevo Mundo”, esto es , la de los testigos de Jehová, con el fin de que puedan llegar  a esa verdad tan obvia, como que Jesucristo es Dios. Las personas que llevaron a cabo dicha traducción cambiaron la palabra hebrea a-mi por la de Aquel. Esto no se puede hacer sino intencionadamente, con el fin de negar que es a Jehová a aquel a quien traspasaron, hecho que se cumplió como todos sabemos, en la persona de Jesucristo, ver el evangelio de Juan 19:34. Esto es actualmente muy fácil de comprobar, tenemos gracias a Dios una copia del hebreo a nuestro alcance (Interlineal). Tan solamente debemos ir a Zacarías 12:10 y comprobaremos que la palabra correcta y que los traductores testigos de Jehová cambiaron, es a- mi por la de Aquel.

Ezequiel 34:11–16 dice: 

Porque esto es lo que ha dicho el Señor Jehová: Aquí estoy, yo mismo, y ciertamente buscaré a mis ovejas y las cuidaré…Yo mismo apacentaré a mis ovejas y yo mismo haré que se recuesten”. 

Es sabido que el Pastor de Israel es Jehová (Salmo 23), y como podemos ver claramente en el versículo anterior, Él mismo vendría a buscar a sus ovejas. Pues bien, ésta profecía de Ezequiel 34 se cumplió en la persona de nuestro Señor Jesucristo. En el capítulo 10 del Evangelio de Juan, Jesucristo se presenta como el Buen Pastor, no sólo de Israel, sino de todos; a quien pertenecen las ovejas y éstas le oyen y le siguen. No hay más que comparar Ezequiel 34 con Juan 10, para darse cuenta, que Jesucristo es Dios, el Pastor que iba a venir en busca de sus ovejas.
Cuando Él se llama el Pastor Bueno o el Buen Pastor, debemos recordar cuando aquel joven rico en Mateo 19: 16, 17 llamó a Jesús: “bueno” y Jesús le respondió diciendo: 

¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios

Por consiguiente, cuando Él se llama el Buen Pastor, no está más que confirmando que Él es Dios. Por eso los judíos le apedrearon , porque decían que  siendo hombre, se hacía Dios (Juan 10: 33).
- En Zacarías 11:12 y 13 dijo Jehová: 

“Si es bueno a sus ojos, denme mi salario, pero si no, absténganse. Y procedieron a pagar mi salario, treinta piezas de plata. Ante eso, Jehová me dijo: “Tíralo al tesoro el valor majestuoso con el cual he sido valuado desde su punto de vista”. 

Esta profecía acerca de Jehová, se cumplió en Jesucristo. El que tenga ojos para ver y oídos para oír, vean y escuchen lo que dice en Mateo 27: 1 – 10.

Por el profeta Joel 2:30 y 31, habló Jehová diciendo: 

Y ciertamente daré portentos en los cielos y en la tierra, sangre y fuego y columnas de  humo. El sol mismo será convertido en oscuridad, y la luna en sangre, antes de la venida del día de Jehová, grande e inspirador de temor.”

En Isaías 13:9 y 10 dice: 

¡Miren! Viene el mismísimo día de Jehová…Porque las mismísimas estrellas de los cielos no despedirán su luz y el sol se oscurecerá al salir, y la luna misma no hará brillar su luz.

También podemos ver en el profeta Sofonías cómo será ese día de Jehová, así como también en otros muchos lugares del Antiguo Testamento.

Si examinamos las Sagradas Escrituras, llegamos a la conclusión que este Gran Día de Jehová y su venida, se refiere al fin de los tiempos, esto es, cuando vuelva a venir Dios y se acabe todo este sistema de cosas. Pues bien, a lo escrito nos remitimos, y juzguen ustedes mismos, después de leer algunos de los muchos versículos existentes, en qué persona se manifestará ese Dios que va a venir.

En 1ª Corintios 1: 7, 8 dice:  

De tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo.

Filip. 2:16 dice:  

Asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo, yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado

1ª Pedro 3:10-11 dice: 

Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche, en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos y la tierra y las obras que en ellas hay serán quemadas…esperando y  apresurándoos, para la venida del día de Dios, en el cual los cielos incendiándose, serán desechos, y los elementos siendo quemados, se fundirán.

 En el evangelio de Mateo capítulo 24, los discípulos le preguntaron a Jesús que cuándo serían éstas cosas y qué señal habría de Su venida, y del fin del siglo. Jesús les dijo en los versículos 29, 30 y 31, lo siguiente:

E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el Sol se oscurecerá y la Luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde extremo del cielo hasta el otro.

Podríamos seguir viendo textos y textos acerca de esto, pero entiendo, que el que es de Dios, las palabras de Dios oye (Juan 7: 47) y es más que suficiente para darse cuenta, que el día de Jehová y su venida que aparece en el A.T., es el mismo día y la venida del Señor Jesucristo en el N.T. No cabe la menor duda de que Jehová Dios del Antiguo Testamento. es el Dios Jesucristo del Nuevo Testamento.

En Isaías 44: 6, dice: 

así dijo Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el último, y fuera de mí no hay Dios. 


Una vez más vamos a demostrar que el Dios que se manifestó al pueblo de Israel en el primer pacto con el nombre de Jehová, es el mismo Dios que se ha manifestado en el segundo pacto con el nombre de Jesucristo:

En Revelación 1:7-8 dice: 

He aquí que viene con las nubes, y todo ojo lo verá, y los que le traspasaron, y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.

En Mateo capítulo 24, que vimos anteriormente, concretamente en el versículo 30 dice: 

… y verán al Hijo del hombre viniendo sobre las nubes del cielo.

Así que, el que vendrá con las nubes, es al que traspasaron, (confirmándose lo que aclaramos en Zac. 12:10), es el Alfa y la Omega, principio y fin, el Todopoderoso.

En el versículo 10 del capítulo 1 de Revelación dice Juan, que él estaba en el Espíritu en el día del Señor, esto es, día de Jehová en el Antiguo Testamento, o día de Jesucristo en el Nuevo Testamento. En los versículos 17 y 18 del mismo capítulo, de nuevo dice: 

No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos.

En el capítulo 2: 8, de nuevo dice:  

El primero y el último, el que estuvo muerto y vivió dice esto.

En el capítulo 22: 12 y 13, nuevamente dice el Señor: 

He aquí yo vengo pronto… Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último.”

Si tomamos las palabras: ALFA (primera letra del alfabeto griego) PRIMERO y  PRINCIPIO, vemos que son palabras sinónimas, es decir, tienen el mismo significado. Igualmente, las palabras: OMEGA (última letra del alfabeto griego), ÚLTIMO, y FIN, son palabras que tienen el mismo significado.

Por tanto,  el Alfa y la Omega, el principio y el fin,  el primero y el último…  es el mismo: JESUCRISTOel que es y que era y ha de venir, el Todopoderoso, (1:8), el primero y el último,  el que estuvo muerto y vivió (2:8).

Después de examinar todo esto, no existe la mínima duda de que Jesucristo es el único Dios que era, que es y que ha de venir.

Podríamos analizar más calificativos, que en el A. Testamento corresponden a Jehová Dios, como: Nuestro Salvador, Nuestro Redentor, Nuestra Roca, Nuestra Luz, Nuestra Esperanza, Nuestra Vida, Nuestro Camino, Nuestra Verdad, etc… y que ahora, en el N. Testamento, es decir, en estos postreros días, se han revelado en el Hijo (Heb. 1:2) y como nos dice Juan en su primera carta en el capítulo 5, versículo 20:  

Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Éste es el verdadero Dios, y la vida eterna. ¡Sin duda!

Después de haber visto bajo el Antiguo Testamento, que Dios se manifestó a nuestros antepasados con el nombre de Jehová (o Yahvé, según traducción) y que ahora en el Nuevo Testamento, el mismo Dios se nos ha manifestado con el nombre y en la persona de Jesucristo, procederemos a explicar el misterio del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Si creemos que para Dios nada hay imposible (Lucas 1: 37), nos será fácil entenderlo.

Dios dispuso de un plan de salvación para con la humanidad, ¡Un plan perfecto!; Él mismo, vendría a nosotros y nos pastorearía (Ezequiel 34: 11), nos sería el camino (Juan 14: 6),  moriría por nuestros pecados (1ª Corintios 15: 3),  y  aquellos que le creyesen y le siguiesen, pasarían a ser hijos adoptivos (Juan 1:12), siendo a su vez Él mismo, Dios y Padre para ellos( 2ª Corintios 6: 18). Él, después de morir en la cruz, resucitaría al tercer día (Mateo 16: 21) para mostrarnos que es el Eterno y el Todopoderoso, y que de la misma manera que resucitó, sus hijos e hijas resucitarían en el día postrero (Juan 6: 39, 40).

Dios para ilustrarnos cuánto nos ama, se hizo como el unigénito Hijo del Padre, entregándolo para redimirnos de nuestros pecados, y así poder estar con Él por la eternidad (Juan 3: 16).
¡No conozco una manera más perfecta para decirnos cuánto nos ama!

Dios, (en forma de Hijo), después de haber resucitado, subió de nuevo al cielo de donde había bajado (Juan 3: 13) y nos prometió, como Buen Padre, que no nos dejaría huérfanos, sino que vendría el Consolador, o Espíritu de Verdad (Juan 14: 16–23), quedándose con nosotros hasta el final de los tiempos (Mat. 28: 20). Así que el único Dios verdadero, se ha manifestado a la vez, en tres formas diferentes, esto es, como Padre, como Hijo, y como Consolador en el Espíritu Santo. ¡No se nos olvide que para Dios nada es imposible!

Cuando vemos en las Escrituras que el Hijo se somete al Padre y hace todo lo que Él manda, haciéndose inferior a Éste, es para darnos el ejemplo perfecto de la manera que como hijos adoptivos, debemos dirigirnos y someternos al Padre, en definitiva, para que sepamos cómo debemos conducirnos como hijos de Dios, durante nuestro peregrinaje aquí en la tierra y así llegar al Reino de los Cielos.

Ahora pasaremos a ver todo esto que venimos explicando, con algunos textos de la Biblia, de los muchos existentes:

En Juan 1:18 dice:

” a Dios nadie lo ha visto jamás; el Dios unigénito que está en el seno del Padre, él lo ha revelado.”

De nuevo hemos de aclarar que en la versión de los Testigos de Jehová, este pasaje también ha sido adulterado. Añaden la palabra “hombre” que para nada aparece en el texto griego, y lo peor de todo es que escriben “Dios” en minúscula. Una vez más hemos de decir que esto sólo se puede hacer intencionadamente. No quieren admitir que Jesucristo a quién se refiere este texto, es Dios en mayúsculas (ver texto griego), falsificando así La Palabra. Recordemos lo que leímos en Isaías 44:6: “FUERA DE MÍ NO HAY DIOS”. De la misma manera que no podemos llamar Padre a nadie más que al que está en los Cielos, tampoco podemos llamar Dios más que al único, al verdadero.

La revelación directa que aparece del Padre en los evangelios, se encuentra en Mateo 3:17, después que fue Jesús bautizado, y hubo una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. También en Mateo 17, en la transfiguración, dice en el versículo 5: Mientras Pedro aún hablaba, una nube de luz los cubrió, y he aquí una voz desde la nube que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia, a Él oíd.

Prácticamente esto es todo, lo demás acerca del Padre lo cuenta Jesucristo; “pues la obra de Dios Padre, consiste en que creamos en el que Él ha enviado” (Juan 6:29), y como vimos en Mateo 17: 5 nos dejó claro el Padre, que a Él (Jesús) oigamos.

En Filipenses 2: 5 – 8, el apóstol Pablo nos narra claramente, esa transformación del Padre Eterno  (Isaías 9: 6), al Dios Hijo, diciendo: 

Haya pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres, y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”

En 1ª Timoteo 3:16 dice: 

E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: El (Dios) fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.”
En Romanos 9:5 dice:  

De quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.

En 1ª Tim. 2:5 dice:  

“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”

En Col. 2:9 dice: 

“Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”

Ante estas evidencias de que Jesús es ese niño que nos nació según Isaías 9:6 y que sería llamado Padre Eterno, solo nos cabe decir que es sin duda el mismo Dios. Oigan lo que sigue: En el evangelio de Juan capítulo 14, había llegado la hora en que el mismo Jesús se lo manifestara clara y rotundamente a sus discípulos; en los versículos 7 – 9 dice: 

Si me conocieseis también a mi Padre conoceríais, y desde ahora le conocéis, y le habéis visto

Felipe le dijo: 

Señor muéstranos al Padre y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre, ¿cómo pues, dices tú: Muéstranos al Padre? (Sobran explicaciones).

Jesucristo en el versículo 6 del mismo capítulo 14, ya confesó que Él es Dios el Padre Eterno, diciendo: 

Yo soy El Camino, y La Verdad, y La Vida .

¿Quién puede atribuirse esto sino sólo Dios?

En Colosenses 1: 15, hablando del amado Hijo dice: 

Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación (Juan 14:9).”

Es importante que entendamos, que Jesucristo Dios tenía que acabar su obra hasta la muerte, y muerte de cruz, para salvarnos. Él por un lado, nos tenía que dar el ejemplo como Hijo obediente, y por otro lado, no pudo manifestarse como Dios y Padre desde el principio de su ministerio de una manera directa y con claridad, pues esto por puro sentido común, hubiese producido en el pueblo judío un choque y un rechazo; a sabiendas que el pueblo judío nunca hubiese admitido o tolerado, que un hombre se proclamase a sí mismo ser Dios y Padre Eterno. De hecho esto fue lo que ocurrió más tarde cuando finalizaba Su obra (Juan 10:31-33).

En Cristo se manifiesta la deidad una y otra vez. Los mismos judíos lo entendieron, y por eso querían acabar con él. En Juan 5: 18 se nos dice:  

“A causa de esto realmente, los judíos procuraban con más empeño matarlo, porque no solo quebraba el sábado, sino que también llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose igual a Dios.

En Hebreos 5:5-6 y 7:1-3, dice

Cristo hecho sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. Cuyo nombre significa primeramente Rey de Justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de Paz; sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre”.

¿Quién puede ser éste Sacerdote Eterno, que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sin padre, sin madre, sin genealogía, hecho semejante al Hijo de Dios? ¡No puede estar más claro!
Podríamos citar versículos tras versículos en los que claramente Jesucristo se manifiesta como Dios, Padre, Creador, Salvador, Rey, etc, etc…

Querido lector, quizás ahora entienda mejor lo que dicen éstos versículos: 

En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y éste es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo”  (1ª Juan 4: 2, 3).
Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo (2ª Juan 7).

En estos dos versículos, el Espíritu nos dice claramente, que quien no confiesa que Jesucristo, esto es, Dios, no ha venido en carne, o dicho de otra manera, que quien no confiesa que el que vino en carne es Enmanuel, esto es, Dios con nosotros, no es de Dios, sino del anticristo.

Los así mismos llamados “Testigos de Jehová”, es una de las sectas o religiones que hacen esto, el no confesar o creer que Jesucristo es Dios, esto es, que Dios (Enmanuel) ha venido en carne (Jesucristo).

Los Testigos de Jehová, yerran porque ignoran las Escrituras y el poder de Dios.
La ignorancia acerca de las Escrituras se debe a que no la escudriñan o investigan.

Los líderes usan libros como “El conocimiento que lleva a la vida eterna” o “¿Qué enseña realmente la Biblia?”, y revistas como “La Atalaya” o “Despertad” y folletos varios… En ellos, manipulan la Verdad y engañan a muchos usando textos bíblicos
fuera de su contexto real, para conducirlos a sus ideologías e intereses. Para que esto funcione, los Testigos de Jehová, son adiestrados a regirse solo por sus libros y revistas, y no admiten ningún otro documento para que pueda ser contrastado con la Biblia, como por ejemplo este folleto que hemos escrito.

Las Sagradas Escrituras, en cambio, nos dice que probemos si los espíritus son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido por el mundo (1ª Juan 4: 1).

En primera Tes. 5:21 dice:  

“examinadlo todo y retened lo bueno”

Los Testigos de Jehová, tienen traducida su Biblia de una “versión inglesa”, y a los traductores lo mantienen en anonimato, no sabemos porqué. Si comparamos su última versión (digo la última porque han tenido varias), con la versión de 1.967 de encuadernación verde, en la que tradujeron correctamente Hebreos 1:6 donde dice: 

que todos los ángeles de Dios adoren a Jesús.  

Comprobaremos una vez más, que cuando ellos (los líderes) se dieron cuenta que esto conllevaba el admitir que Jesús es Dios, pues solo a Dios hemos de adorar (Mateo 4: 10), la quitaron  sutilmente de circulación, sustituyéndola por otra versión en la que cambiaron la palabra “adoren” por la de  “rindan homenaje”…, y así han hecho con todas las  palabras dónde a Jesús se le adora, cambiándolas por la de “rindieron homenaje”.

En el Nuevo Testamento, no aparece un solo versículo en el que se nos diga que debemos ser “Testigos de Jehová”, es más, el nombre o la palabra “Jehová” no se encuentra escrita en todo su contenido. (Ver Nuevo Testamento Griego).

La religión de los Testigos de Jehová, vuelve a falsificar las Escrituras sustituyendo muchas de las palabras como en el caso de “Dios” y “Señor”, por “Jehová”. Por pura lógica, los verdaderos testigos de Jehová, (no como religión o secta), fueron aquellos que creyeron y sirvieron a Jehová Dios, naturalmente, bajo la Ley de Moisés y los profetas, esto es Antiguo Pacto. Una vez que vino Jesucristo, hemos de vivir bajo el Nuevo Pacto o Ley de Cristo, donde Dios nos enseña que, los que creemos, hemos de ser Testigos de Jesucristo (no como religión o secta).

En Hechos 1:8 Jesús dijo: 

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis Testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la Tierra”.

En Juan 15:8, Jesús dijo:  

“En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.”

 Después que el Señor Jesús se le revelase al apóstol Pablo en el camino hacia Damasco, envió a Ananías que le dijese a Pablo lo siguiente:  

“porque serás testigo suyo a todos los hombres de lo que has visto y oído.” (Hechos 22:15).

Podríamos demostrar mucho más usando copias de las Escrituras griegas y hebreas, que poseemos, y que sirvieron para la traducción de la Biblia.

Estimado lector, queremos manifestar nuestro más profundo deseo en ayudar a aquellas personas que buscan y aman a Dios, (sobretodo también a los llamados a sí mismos “Testigos de Jehová” ) que por haber sido engañadas por tantas religiones o sectas, han adquirido una doctrina falsa acerca de Jesucristo Dios. A estas personas les bastaría con investigar éstas cuestiones que hemos narrado a la luz de las Sagradas Escrituras, y fácilmente se darían cuenta del engaño en el que las diferentes sectas o religiones las han llevado. Deseamos que conozcan y crean en el verdadero Dios que no habita en templos, iglesias o locales hechos por hombres, El quiere que tú seas su habitáculo.

Jesús dijo: 

“Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco, y me siguen y yo les doy vida eterna” (Juan 10: 27, 28 y Jeremías 34).

Medite: Jesús es el nombre sobre todo nombre (Filipenses 2: 9) 


“No hay otro nombre debajo del cielo en el que podamos ser salvos” (Hechos 4: 12).

En 1ª de Corintios 3:11 dice: 

”porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo”
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada